Siempre que hablamos de vivienda, la reacción inmediata es pensar en ladrillos, ascensor, cocina amueblada, baños alicatados con hidromasaje, 3 dormitorios, cuarto trastero, salón panorámico, piscina comunitaria, plaza de garaje en sótano, y yo no se cuantas cosas más. Que nadie piense que esta es la única alternativa, ya que existen otras opciones sin necesidad de convertirse en un sin techo de los que suelen aparecer con frecuencia en los docudramas televisivos. En efecto, aún hay personas que, impregnadas de una fuerte dosis de independencia y romanticismo, deciden vivir en una embarcación amarrada a puerto.
No hay necesidad de querer imitar a Sonny Crockett (encarnado por el actor Don Johnson) en “Corrupción en Miami” para desear vivir habitualmente en un barco, asumiendo todas las ventajas e inconvenientes que supone elegir una vivienda con tal grado de singularidad.
Tal vez lo primero que hay que recalcar es que un barco que entre dentro del poder adquisitivo de una persona con ingresos medios, es un barco pequeño, lo que implica que vamos a tener que desenvolvernos en un espacio reducido si nos inclinamos por esta decisión. En consecuencia, lo más frecuente es que sólo puedan elegir un barco como vivienda personas solas o, como mucho, parejas. Nada de familias con hijos, suegra, perro, etc. Ello va a conllevar que no vamos a poder almacenar muchas cosas en casa, ni apilar trastos inútiles en un abigarrado trastero. Tendremos que elegir muy bien qué enseres son necesarios y cuales no lo son, a la vez que nos acostumbramos a ser un poco cuidadosos en lo que respecta al orden doméstico. No significa vivir mal, sino sólo alterar un poco nuestros hábitos.
Cuando un single (persona que vive sola) que vive en un apartamento o estudio convencional decide ir a vivir a una embarcación durante todo el año, lo más usual es que encuentre algunas ventajas económicas en el cambio. Un barco apto para ser habitado por una o dos personas, con espacio limitado, puede costar unos 80.000 o 90.000 euros, con la posibilidad de adquirirlo también de segunda mano. A parte de la compra de la embarcación, tendremos que contar también con el coste del amarre (unos 300 ó 350 euros mensuales al mes), que incluye las tomas de agua y de energía eléctrica. Un apartamento medianamente bien situado, en compra o en alquiler, siempre va a representar unos gastos superiores a los del velero. Todo ello sin mencionar, que no vamos a tener que pagar gastos de comunidad de propietarios, ni Impuesto de Bienes Inmuebles (I.B.I.), ni Plusvalía, ni gastos de notaría, ni nada parecido.
Si nuestra casa es un barco, podremos salir a navegar siempre que lo deseemos y tengamos tiempo para ello, visitando otros lugares o ciudades a un precio mucho más asequible que el que representan unas vacaciones tradicionales. Lo más importante, nuestras vistas exteriores serán siempre al mar y a su entorno.
Fuente: Blog Inmobiliario
lunes, 23 de febrero de 2009
Construir viviendas con contenedores
Una variante muy útil, y también muy escasamente empleada en la construcción de viviendas es la reutilización de contenedores de los que llevan los barcos, de los que se aplican usualmente al transporte de mercancías. Al respecto se hace necesario recalcar que no se trata de una práctica novedosa o experimental, sino una técnica consolidada, con la posibilidad de encontrar numerosos edificios repartidos por todo el mundo, y que han sido construidos tomando como base los mencionados contenedores reciclados. Las ventajas de este tipo de construcciones presentan un valor indudable, y vamos a intentar ofrecer algunos datos más que significativos que lo apoyan.
Comenzaremos diciendo que la construcción de viviendas y edificaciones para uso diverso con contenedores reciclados es sencilla, rápida, barata y sostenible. Cuando se construye un edificio, de cualquier tamaño, con estos materiales como base, bastan unas pocas semanas para finalizar la obra, los costes se reducen considerablemente, no tiene especial complejidad, y aporta la ventaja adicional de tomar como materia prima básica un material de deshecho. Podemos hablar de una reducción de costes que, en su conjunto, puede alcanzar fácilmente el 50 por ciento de media.
Con esta técnica se han levantado ya edificios de viviendas, edificios de oficinas, casas unifamiliares, hoteles, residencias de estudiantes, etc., con una enorme versatilidad para ofrecer soluciones adaptables a las necesidades de todos los espacios. Otro aspecto de gran relevancia es la total ausencia de problemas o dificultades a la hora de integrar en la construcción escaleras, ascensores, tuberías, saneamientos, instalación eléctrica, climatización, o cualquier otro tipo de infraestructuras.
También resulta destacable que las viviendas construidas a partir de contenedores de barcos ofrecen un gran potencial para introducir soluciones orientadas a la sostenibilidad y a la eficiencia energética, con facilidad para incorporar instalaciones de energía térmica o fotovoltaica, pequeños aerogeneradores, cubiertas ajardinadas, aislantes ecológicos, aprovechamiento de aguas de lluvia, etc.
Un aspecto que no podemos dejar atrás, es el tremendo atractivo visual que para muchas personas pueden tener este tipo de edificios, tanto en su aspecto exterior, como en sus espacios interiores, sin olvidar la especial predisposición y versatilidad que pueden tener para adaptarse a cualquier entorno paisajístico, natural, industrial o urbano.
En Ámsterdam, Londres, Nueva York, Seattle, San Francisco y otros muchos enclaves están ya disfrutando diversas tipologías y tamaños de edificios construidos con estos contenedores, con muchas grandes ventajas e inapreciables inconvenientes. No se trata de afirmar que todo tenga que edificarse así, pero si representa una solución muy adaptable a situaciones en las que los criterios más relevantes sean el precio, los plazos de obra, la simplificación y la sostenibilidad, que no es poco.
Fuente: blog inmobiliario de Enormo
Comenzaremos diciendo que la construcción de viviendas y edificaciones para uso diverso con contenedores reciclados es sencilla, rápida, barata y sostenible. Cuando se construye un edificio, de cualquier tamaño, con estos materiales como base, bastan unas pocas semanas para finalizar la obra, los costes se reducen considerablemente, no tiene especial complejidad, y aporta la ventaja adicional de tomar como materia prima básica un material de deshecho. Podemos hablar de una reducción de costes que, en su conjunto, puede alcanzar fácilmente el 50 por ciento de media.
Con esta técnica se han levantado ya edificios de viviendas, edificios de oficinas, casas unifamiliares, hoteles, residencias de estudiantes, etc., con una enorme versatilidad para ofrecer soluciones adaptables a las necesidades de todos los espacios. Otro aspecto de gran relevancia es la total ausencia de problemas o dificultades a la hora de integrar en la construcción escaleras, ascensores, tuberías, saneamientos, instalación eléctrica, climatización, o cualquier otro tipo de infraestructuras.
También resulta destacable que las viviendas construidas a partir de contenedores de barcos ofrecen un gran potencial para introducir soluciones orientadas a la sostenibilidad y a la eficiencia energética, con facilidad para incorporar instalaciones de energía térmica o fotovoltaica, pequeños aerogeneradores, cubiertas ajardinadas, aislantes ecológicos, aprovechamiento de aguas de lluvia, etc.
Un aspecto que no podemos dejar atrás, es el tremendo atractivo visual que para muchas personas pueden tener este tipo de edificios, tanto en su aspecto exterior, como en sus espacios interiores, sin olvidar la especial predisposición y versatilidad que pueden tener para adaptarse a cualquier entorno paisajístico, natural, industrial o urbano.
En Ámsterdam, Londres, Nueva York, Seattle, San Francisco y otros muchos enclaves están ya disfrutando diversas tipologías y tamaños de edificios construidos con estos contenedores, con muchas grandes ventajas e inapreciables inconvenientes. No se trata de afirmar que todo tenga que edificarse así, pero si representa una solución muy adaptable a situaciones en las que los criterios más relevantes sean el precio, los plazos de obra, la simplificación y la sostenibilidad, que no es poco.
Fuente: blog inmobiliario de Enormo
jueves, 19 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)